Ciudades amigables con los mayores: entrevista a Atelier 15 Madrid

Publicado en Tercera edad el 14 septiembre, 2020

Entrevistamos a Atelier 15 Madrid, un estudio enfocado en proyectos de arquitectura, urbanismo y consultoría cohousing, en los que destacan la parte humana en cada uno de los procesos, promoviendo la participación de los futuros usuarios. 

Hablamos con ellos sobre el concepto de ciudades amigables y del trabajo que han desarrollado con Co-Vivimos, una iniciativa participativa sobre cooperativas para mayores realizada por un equipo de 5 personas: Benjamín Schmid, Verónica Herrero, junto a las 3 socias de Atelier 15 Madrid: Patricia Álvarez, Martina Dell’Unto y María San Juan, y que ha sido el proyecto ganador premiado por Fundación La Caixa.

¿Qué se entiende por ciudad amigable y cuáles son los indicadores para conseguir este reconocimiento?

Una ciudad es “amigable” cuando el contexto urbano y social es inclusivo con todas las personas que la viven y forman parte de ella. Cuando pensamos en la ciudad que habitamos ¿la consideramos inclusiva para nosotros? ¿y para nuestros abuelos y abuelas? Muchas veces hay barreras arquitectónicas que son difíciles de superar si tienes alguna movilidad reducida o algunos años más. En la ciudad amigable no se habla solo de la accesibilidad de los lugares, sino también de los servicios que nuestras ciudades ofrecen a sus ciudadanos, como pueden ser los espacios al aire libre y los edificios, el transporte, la vivienda, la inclusión social, la participación ciudadana y los servicios sociales y de la salud.

En este marco de reflexiones nace en 2010 una colaboración entre Imserso y la OMS (Organización Mundial de la Salud) para lanzar la iniciativa llamada “Ciudad Amigable”, una Red que impulsa y promueve, en conjunto con los ayuntamientos y las administraciones, el envejecimiento activo y la participación de los ciudadanos para mejorar los servicios y el entorno de las ciudades que se habitan. En este programa se plantea una planificación transversal que aborda todas las necesidades que una persona mayor pueda requerir para vivir dignamente y con la mayor independencia y autonomía posible y así, de esta manera, participar en el día a día y ser incluido en la sociedad activamente. 

En la Red “Ciudades Amigables” los ayuntamientos serán promotores y recogerán un diagnóstico por parte de grupos de personas mayores, en donde expondrán su opinión sobre su ciudad, debatirán y harán su propia propuesta para mejorar el espacio. Sucesivamente el ayuntamiento se hará cargo de elaborar un plan de acción para los primeros tres años y, una vez aprobado por toda la comunidad, se pondrá en marcha con relativas evaluaciones de impacto social.

Para el reconocimiento de “Ciudad Amigable” son varios los indicadores que establece el Imserso, como las distancias que las personas necesitan recorrer durante el día, la movilidad urbana, la accesibilidad y las barreras arquitectónicas o el impacto social dentro del entorno socio cultural, si es una ciudad o un entorno rural. 

Desde Atelier 15 Madrid apoyamos esta iniciativa y creemos que a través del cohousing o vivienda colaborativa podemos lograr tener “Ciudades más Amigables” porque ya desde la construcción del hogar y de los espacios comunitarios se abarcan todos los indicadores contemplados en el programa promovido por el Imserso y la OMS, y esto se hace siempre poniendo en el centro a las personas, porque son ellas las que habitan la ciudad.

Las personas mayores constituyen un recurso imprescindible para las familias, la comunidad y la sostenibilidad de la economía. ¿Cómo deben reorganizar las ciudades sus espacios y servicios para que sean accesibles y adaptados especialmente a nuestros mayores y dependientes?

En Atelier 15 promovemos el Cohousing Senior como alternativa a las residencias de mayores, en las que algunas veces se evidencia un trato poco personalizado y situaciones de abandono y soledad. Con el cohousing se intentan recuperar las relaciones humanas, la socialización de las personas mayores en las últimas etapas de sus vidas, para que se pasen de la mejor manera. Igualmente, se busca crear un entorno en donde se forme una comunidad de personas que colaboran y acompañan entre sí, como sucedía anteriormente en el pasado, o como sucede todavía en algunos pueblos y comunidades.

Las ciudades deben intentar rescatar y reinterpretar este tipo de interacciones. Deben adaptar lo que sucede en pequeñas poblaciones a la escala de las grandes ciudades. Una manera de hacerlo es creando núcleos integrados y conectados, en donde se generen espacios, actividades e infraestructura que propicien encuentros y garanticen el acceso a cuidados especiales en caso de dependencia. Para lograrlo hay 3 puntos importantes: la prestación de servicios adecuados para las personas mayores, la accesibilidad y la interdependencia generacional.

La prestación de servicios para las personas mayores y dependientes deben tener un enfoque de “atención centrada en la persona”, valorando al individuo, elaborando un plan de atención individualizado, entendiendo la perspectiva de las personas en situación vulnerable y ayudándoles a que reciban un trato a través del cual perciban situaciones de bienestar.

La accesibilidad es muy importante para poder tener los servicios al alcance de todos. Es por esto que la podemos analizar desde diferentes puntos de vista. Desde la arquitectura, en donde los inmuebles se adaptan a las necesidades especiales de movilidad de las personas mayores. Desde la escala urbana o dentro de las ciudades, en donde la distribución igualitaria de servicios en el territorio se ve necesaria. Finalmente, desde un trato igualitario, ya que una atención con necesidades básicas es imprescindible para todas las personas.

Durante la pandemia pudimos comprobar que la falta de cercanía familiar afectó a muchas personas, y esto desencadenó una serie de afecciones psicológicas. Es por esto que consideramos que, a pesar del distanciamiento físico requerido por las condiciones de la pandemia, es necesario e imprescindible conservar los lazos familiares y de amistad para poder sobrellevar los momentos difíciles. Si existe la interdependencia generacional habrá intercambio de saberes, de experiencias, y se crearán sentimientos de “ser importante para la sociedad”, lo cual es un remedio infalible para combatir los sentimientos de soledad y reducir las dolencias que se producen como consecuencia de ello.

Los cohousing y coliving son proyectos de viviendas colaborativas que se abren poco a poco paso en España para dar respuesta a otras formas de convivencia más vinculadas a conceptos como sostenibilidad, ecología, eficiencia… ¿Cuál es el valor diferencial de estos nuevos modelos de vivienda? ¿Qué pueden aportar a las personas mayores?

El valor diferencial en ambas soluciones residenciales son las personas. Los seres humanos somos seres sociales, necesitamos compañía y  amistad; se trata, además, de  recuperar el valor de casa como hogar donde vivir confortable, habitar seguro, y no sentirse aislado, frente al concepto de vivienda como producto de inversión. 

En ambos casos se recupera el valor del bien común. En  el caso del cohousing, la vivienda colaborativa autopromovida en régimen de cooperativa en cesión de uso, el bien común, gestionado en cooperativo es la clave: compartir recursos, tiempo, servicios, salvaguardando la autonomía y la intimidad de las personas. El coliving, que suele estar ligado al alquiler temporal y al coworking, favorece la reducción de gastos al poner en común espacios para servicios, para el encuentro y la socialización.

Coop Bossettes
Proyecto de vivienda participativa Coop Bossettes en Ivry-sur-Seine, Francia.

A las personas mayores ambos conceptos les aportan compañía, evitan la soledad no deseada y los servicios compartidos de cuidados a domicilio, que favorecen la autonomía centrada en la persona. Ambos reducen gastos y favorecen el envejecimiento saludable y divertido, donde poder seguir desarrollando proyectos de vida y seguir cumpliendo propósitos personales.

Dentro de la convocatoria Coronavirus Community Lab promovida por Fundación La Caixa, vuestro proyecto Co-Vivimos ha resultado ganador en la categoría adultos. ¿De qué manera estas iniciativas y tendencias en los nuevos modelos de viviendas ayudan a tomar conciencia de la problemática de muchas ciudades actuales que deben reinventarse y adaptar mejor los espacios a las necesidades de los ciudadanos, en particular de una sociedad con una alta esperanza de vida como la nuestra, y al medio ambiente?

En nuestro proyecto participativo Co-vivimos descubrimos, a través de esta encuesta, que a las personas les cuesta darse cuenta y admitir que se sienten solos en algunos momentos de su vida. No respondiendo directamente a la pregunta ¿te sientes solo en tu hogar?, es al preguntar si han cubierto sus necesidades, qué han echado en falta o qué les gustaría tener; o cuando responden en qué momentos se han sentido más felices, cuando se hacen conscientes de que necesitaban a otras personas, de que en compañía se han encontrado más felices y seguros y que, por tanto, su calidad de vida mejora cuando pueden contar con otras personas. 

Esto justifica claramente que el Senior Cohousing o el Senior Living son modelos habitacionales que mejoran la calidad de vida de las personas, que las conectan entre sí, que aportan cercanía y seguridad, y por tanto mejoran su bienestar y por ende su salud. La vejez es una etapa de la vida en la que se pueden desarrollar nuevas habilidades y talentos, en la que pones en valor el conocimiento y la experiencia de vida, y que podemos compartirlos, trascenderlos. También se hace evidente que somos seres vulnerables y que necesitamos ayuda mutua.

Al vivir en comunidad autogestionada se facilita y genera un empoderamiento en las personas vulnerables. Esto sucede en el caso del cohousing, la vivienda colaborativa, donde las decisiones sobre los servicios, el diseño y el mantenimiento de la vivienda, las toman las personas cooperativistas que las usan y habitan .

El proyecto Co-vivimos es una iniciativa participativa realizada por el equipo Co-vivimos de 5 personas, Benjamín Schmid, Verónica Herrero, junto a las 3 socias de Atelier 15 Madrid: Patricia Alvarez, Martina Dell’Unto y María San Juan.

En relación al medio ambiente apuntar que las personas que apoyan el bien común, están apoyando acciones por el clima y el planeta. Al apoyar el compartir energía, recursos, espacios están siendo activistas por el medio ambiente, la construcción sostenible, el diseño bioclimático, la eficiencia energética, y se encuadran dentro de los conceptos de la Economía del Bien Común y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Atelier 15 Madrid

Vuestro trabajo en Atelier 15 está orientado hacia la capacitación humana de los proyectos de vivienda. ¿Cómo se promueve esta participación ciudadana a la hora de diseñar y concebir su propia vivienda y cuáles son sus mayores demandas?

La participación de los futuros usuarios de un proyecto, ya sea urbano o arquitectónico, es el eje fundamental de los proyectos del Atelier 15. Tanto en Francia como en España hemos aprendido que con los proyectos participativos hay una mayor apropiación por parte de las personas, que favorece no solo la convivencia sino el mantenimiento y utilización de manera adecuada del proyecto urbano o inmueble realizados. Por esta razón, hacemos énfasis en posicionar a la persona como el centro de los procesos de desarrollo social, territorial y ambiental.

Para lograrlo es necesario integrar y formar a los futuros habitantes desde las etapas iniciales. A partir de la creación de un grupo semilla y de la realización de talleres de trabajo colaborativo y participativo sobre los diferentes aspectos necesarios para el desarrollo del proyecto, acompañado por profesionales que facilitan el proceso de aprendizaje, se logrará tener a un grupo cada vez más consolidado y capaz de afrontar los retos que se van presentando.

En este proceso de capacitación y acompañamiento, las personas adquieren capacidades de autogestión y organización directamente proporcionales al nivel de implicación individual y grupal. De esta manera se genera un círculo virtuoso en el que el nivel de conocimientos y el sentido de pertenencia hacia el proyecto incitan a la participación, por ejemplo en forma de toma de decisiones; en consecuencia, la participación genera resultados y avances en el desarrollo del proyecto que requieren nuevamente la intervención de los futuros habitantes del proyecto.

Las necesidades y objetivos del grupo están orientadas a obtener las herramientas que les permitan llegar a la culminación de su proyecto. Es por esto que, durante la realización de los talleres de formación y acompañamiento, los temas varían y van desde cuestiones de convivencia hasta aspectos técnicos ligados al diseño arquitectónico del inmueble. Atelier 15, como facilitador del proceso y diseñador del proyecto arquitectónico, entrega las herramientas necesarias para que el grupo gane autonomía a través del tiempo, para que, además de su intervención a lo largo del proceso, una vez la construcción terminada y entregada, el grupo asuma la vida en comunidad y la apropiación del inmueble con total independencia y proactividad.

 

Más información sobre Atelier 15 Madrid:
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