Síguenos en:

Cómo cuidar a una persona de la tercera edad

Publicado en Tercera edad, Salud, Servicios asistenciales el 27 abril, 2021

Todos aspiramos, cuando lleguemos a una cierta edad, a tener la mejor calidad de vida posible y recibir los mejores cuidados en el lugar en el que nos encontramos, ya sea en una residencia de mayores o permaneciendo en el propio domicilio, y así lo deseamos también para nuestros familiares y allegados.

La vejez es una etapa más en nuestro proyecto de vida, y no por ello debemos vivirla con menor intensidad, sino que debemos intentar hacer que esos años sean tan felices como los primeros.

Hoy reflexionamos sobre algunos factores a tener en cuenta cuando hablamos de cómo cuidar a una persona de la tercera edad, así como de la importancia de la figura de los cuidadores, porque sin su trabajo y dedicación no sería posible la atención y seguridad de tantas familias.

Cómo cuidar a una persona de la tercera edad: factores a tener en cuenta

Cómo cuidar a una persona de la tercera edad

Cuidar a otro no es una tarea fácil y no todas las personas están preparadas para la tarea de cuidar. Se requiere mucho valor humano y empatía hacia la persona dependiente.

Lo primero de todo, hay que recordar que cuando hablamos de vejez no tiene por qué estar ligada a una enfermedad. A menudo relacionamos el envejecimiento con este estado, pero ni todas las personas mayores son dependientes ni todas las que forman parte de este colectivo padecen una enfermedad.

El envejecimiento es un proceso individual de cambios en el tiempo, que incluso empiezan antes de la edad en la que se considera mayor a una persona, que está en los 65 años. Depende también de diferentes características físicas, psicológicas y sociales de cada uno.

Los cuidados a las personas mayores se extienden desde el ámbito doméstico, a través de servicios profesionales que llevan a cabo la ayuda a domicilio, por la atención que ofrecen los propios familiares y en diferentes centros para mayores de forma completa (residencias de ancianos) o parcial (centros de día).

Cómo cuidar a una persona de la tercera edad: 7 consejos desde Cuídemi

A continuación te presentamos algunos consejos para cuidar a una persona mayor o dependiente:

  • 1. Realizar un diagnóstico de la situación de cada persona
    Cada persona tiene unas necesidades específicas, por tanto, es esencial tratar a cada persona como se merece y no a todas bajo un mismo patrón. Bajo esta premisa, es necesario analizar cómo es su situación personal en ese momento, los recursos reales de los que dispone y elaborar un plan de acción realista de qué es lo mejor para esa persona. Tanto las residencias como los servicios de ayuda a domicilio disponen de equipos profesionales que se encargan de asesorar y orientar de forma individualizada a las familias acerca de qué es lo que mejor les conviene en cada circunstancia.

    Es importante contar con el consenso familiar y el del propio interesado en solicitar estos servicios de atención y cuidados, para que tenga los apoyos y recursos necesarios a nivel físico y emocional y pueda llevar una vida feliz, sintiéndose en todo momento querido, atendido y acompañado.

  • 2. Establecer rutinas diarias para la persona mayor
    Es importante definir una rutina estructurada y diaria de las actividades y cuidados que vamos a ofrecer al adulto mayor, y que aportará seguridad también a las propias familias.

    Hay que recordar que los mayores también están sometidos al estrés y dinamismo de la vida actual, unido a otros factores asociados a la edad como es la pérdida de un ser querido, de las capacidades físicas y cognitivas, los roles familiares, las relaciones sociales, la jubilación…. Por tanto, es necesario empatizar con la persona mayor en cada etapa de este proceso, brindándole un entorno adaptado y seguro donde llevar a cabo estas tareas diarias y que se pueda acostumbrar lo más fácilmente posible a su desarrollo.

    Esto conlleva también llevar a cabo un plan de seguridad y analizar el espacio donde van a tener lugar estos cuidados, con el fin de adaptarlos para que puedan circular con facilidad y evitar obstáculos que puedan provocarles caídas, a la vez que permitan a los cuidadores desenvolverse mejor en la realización de sus tareas.

  • 3. Controlar la toma de medicamentos
    Llegados a una edad, es normal que se incremente el consumo de medicamentos. Cuando cuidamos de una persona mayor, el control, la administración y el seguimiento de la medicación es primordial para velar por su salud. Debemos asegurarnos de que el adulto mayor toma la medicación correcta que le han recetado cuando le corresponda, sin saltarse ninguna toma y evitando el riesgo de que se automedique.

    Es esencial que siga el tratamiento prescrito por su médico. Para ello se recomienda que el cuidador/a, o en su caso el familiar a su cargo, tenga una lista de todos los medicamentos recetados y la lleve al día, manteniendo estos fármacos en un lugar donde no les afecte ni la humedad ni el calor.

  • 4. Establecer una dieta equilibrada
    Se recomienda que la persona a la que vamos a cuidar lleve una alimentación sana y equilibrada para prevenir cualquier problema de salud y con alimentos ricos de vitaminas y nutrientes que le ayuden a fomentar su estado físico y mental.

    Tanto si se trata de personas sanas como con patologías, una dieta desequilibrada y pobre puede aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud, empeoramiento de ciertas enfermedades, anemia, caídas o trastornos alimentarios.

  • 5. Fomentar la actividad física
    Unida a una alimentación correcta y equilibrada, está la rutina de llevar a cabo un ejercicio diario moderado. Hay que evitar el sedentarismo y la inactividad, que pueden contrarrestarse con una simple caminata diaria o con actividades que nos ayuden a mantener activa la mente y que nos resulten también placenteras de desarrollar.

    Hay muchos ejercicios para ejercitarse de forma moderada (levantar un poco de peso, flexionar los brazos y las piernas, caminar…), incluso para estimular la memoria: (rompecabezas, acertijos, crucigramas, juegos de mesa…). Lo importante es no caer en la rutina diaria y fomentar siempre nuevos juegos o ejercicios.

  • 6. Promover el apoyo social
    El apoyo de familiares, amigos, el equipo del centro, el resto de residentes o las redes vecinales de acompañamiento son fundamentales para que la persona mayor se adapte a los cambios que se producen en su vida. Si la persona mayor cuenta con los apoyos necesarios podemos evitar que se produzca la temida soledad en la etapa adulta o que aparezcan síntomas de depresión y tristeza cuando ven que no pueden valerse por sí mismos.

    Además, estar socialmente conectado, física o emocionalmente, ya sea con nuestros familiares, amigos, las personas cuidadoras, es muy importante para no perder esa interacción social con nuestro círculo más cercano, nos ayudará a aumentar la autoestima y sentirnos más felices y protegidos.

    Hoy día la tecnología nos brinda nuevas formas de comunicación, y a veces una simple videollamada o recibir fotos de nuestros familiares en el teléfono nos cambian el día. La generación senior cada vez usa más estas herramientas para estar conectados con sus seres queridos. Guiar a los mayores en estos momentos y ayudarles a que usen esta tecnología es muy beneficioso para ellos.

  • 7. Brindarles mucho cariño y atención
    Por último, y no por ello menos importante, todos necesitamos sentirnos queridos y acompañados, que nos brinden tiempo de escucha, que nos den amor de forma altruista y nos aporten el afecto que a veces añoramos, sobre todo cuando nuestros familiares están lejos.

Ser cuidador es “estar hecho de otra pasta”, y requiere tener un valor humano y una empatía vocacional hacia la persona mayor. Cuidar, como nos contaban los responsable de En cada vida en este artículo, no es un trabajo cualquiera, sino que es un trabajo que hace del mundo un lugar mejor.

¿Y para ti qué es cuidar? ¿Nos acercas tu experiencia?

¿Eres el responsable de un centro asistencial?

Crea una cuenta para publicar todos tus datos

Servicios para centros