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El poder de cuidar

Publicado en Salud, Servicios asistenciales el 30 diciembre, 2020

La vida también es cuidar

Cuidar es un acto inherente. Es el resultado de promover, proteger y preservar a nuestros seres queridos. Los cuidados se dan desinteresadamente desde el principio de los tiempos, sintiendo la necesidad de cuidar y ser cuidado como complementariedad a las funciones básicas de la vida. 

El envejecimiento y el incremento de la longevidad tienen impacto en la solicitud y modifican la demanda. Sin duda, la familia ha sido la mayor prestadora de servicios a nuestros mayores. La mujer ha asumido el rol de cuidadora principal, pero los cambios demográficos y sociales nos han traído la evolución del sector con figuras especializadas y formadas específicamente en organizar, investigar y planificar los cuidados, obteniendo unos resultados acordes a los objetivos establecidos. Figuras como el trabajador/a social, el técnico sociosanitario, el/la auxiliar de enfermería o el geriátrico componen la familia profesional, encargada de liderar los cuidados formales de nuestros seres queridos.  

De esta manera, si para un cuidado sanitario nadie recurre a una vecina, una prima o un hijo desempleado, ha llegado el momento de que empleemos en el sector social todos nuestros recursos formados para profesionalizarlo y garantizar los cuidados de nuestros seres queridos. En los cuidados sanitarios existe una parte profesional y otra de apoyo familiar, ya que las familias deben seguir siendo parte importante del cuidado, siguiendo las pautas de los profesionales y marcando las tareas familiares a la vez que cuidan y disfrutan de sus mayores. 

Para cualquiera, la enfermedad de un familiar provoca una situación excepcional que desborda y precisa cada vez más que se recurra de forma regularizada a los servicios profesionales y especializados.  

Tu mayor amigo

¿Qué hacer, dónde acudir y en quién confiar cuando tenemos que buscar ayuda a domicilio?

Lo más importante es analizar realmente cuál es el problema que impide que nuestro padre o madre pueda hacer una vida normal. Mirar de frente el verdadero problema y no quedarnos en lo superficial. Muchas veces, buscamos ayuda para que nuestros padres salgan de casa, cuando quizás la verdadera razón es un trauma por la pérdida de un ser querido que lo lleva a la reclusión. Debemos hablar con él o con ella para contrastar las distintas necesidades y estaremos en posición de buscar soluciones al problema real.  

Las empresas de atención personal disponen de un entorno profesional que conoce las necesidades actuales y las soluciones. Vemos necesario empatizar con el problema desde dos puntos de vista (usuario y/o familiar), analizando en profundidad la situación y aportando en muy poco tiempo varias soluciones al problema. Es imprescindible una visita al domicilio por el trabajador/a social o por el gestor del caso para detectar las distintas necesidades referidas y realizar un plan de intervención ajustado a su perfil.  

¿Cuándo hay que recurrir a estos servicios y dónde se encuentran?

La respuesta es sencilla: las personas nacemos para ser felices e independientes. Cuando algo amenace alguno de estos objetivos, debemos pedir una valoración de la situación y una intervención profesional para no agravar el asunto.

Hoy día podemos contar con herramientas como Cuídemi, que de una forma muy sencilla y con solo dos clics pone a tu alcance todas las empresas del sector de la atención a los mayores, con valoraciones de otros clientes certificadas por ellos y contrastadas una a una. Es vital que nos fijemos en que las orientaciones que nos aportan son objetivas y resuelven nuestro problema. 

Desde los servicios se debe prestar una atención integral; un traje a medida para cada persona. No tiene sentido dar soluciones que valgan para todos. En ocasiones se requieren servicios puntuales, por horas, por días o incluso permanentes o acompañamientos. En este sentido, facilitamos la independencia de nuestros clientes aportando justamente aquello que necesitan. Y lo hacemos desde una organización reflexiva, transparente, flexible y que acompañe de forma continuada, ya que las necesidades de las personas y familias van cambiando continuamente por la evolución de las enfermedades o de los deterioros físicos o cognitivos, y lo que vale hoy puede no servir mañana.  

Ayudamos a todas aquellos que lo solicitan, manteniendo vivo el objetivo de que las personas deben seguir siendo útiles y hacer todo aquello que la salud y las ganas le permitan. En todo caso, y si lo consideramos necesario, le pondremos ayuda para que pueda seguir realizándolo regularmente.

¿Cuáles son los retos de la atención domiciliaria?

Sin ninguna duda, los profesionales del sector coincidimos en cómo va a evolucionar el mercado. En concreto, todos los años tutorizo alumnos de prácticas de Trabajo Social e investigaciones en varios másteres, y nos ocupamos de analizar y reflexionar sobre una parte del sector. Trabajamos como empresa con la Universidad de Castellón en un proyecto de Despoblación, en investigaciones con la Universidad Camilo José Cela, EAE Business School, IMF… entendiendo que hay que ser una empresa puntera y posicionarse hacia los nuevos escenarios que van a llegar.  

Sin duda, la inmersión tecnológica debe llegar a un sector analógico como el nuestro. Es cierto que los clientes, usuarios y familiares van siempre buscando lo que conocen, y en pocos años las personas mayores verán con normalidad un móvil, interactuarán con las tablets, dispondrán de videoconferencias como una herramienta más y la monitorización de los hogares dará una evolución preventiva a las caídas o accidentes sin necesidad de llevar encima un botón. Hay mucho más inventado de lo que utilizamos, y en este caso la inteligencia artificial está esperando que la sociedad sea consciente de las mejoras que la tecnología puede aportar en el cuidado de nuestros mayores, con su correspondiente ahorro de costes. 

Tu mayor amigo, cuidados a domicilio

¿Hay que regularizar o profesionalizar el sector?

Está claro que nuestro sector social sufre grandes carencias. Una Ley de la Dependencia y cartera de servicios anticuada, faltan recursos, ayudas… La administración pública tiene un coste altísimo en el sistema actual, pero no cubre las necesidades de las familias y por eso recurren a empresas como la nuestra para complementar o implementar soluciones a medida.  

Las agencias de empleadas de hogar están resurgiendo, pero no son servicios especializados de ayuda ni atención personal. Actualmente compiten y se confunden mucho con la ayuda a domicilio por el interés de encontrar un servicio más económico para atender a nuestros mayores.  

Actualmente, los responsables de velar por la intervención pública de servicios sociales están inmersos en la burocracia de las solicitudes y no pueden seguir a todos los usuarios que requieren de algún tipo de ayuda social, ni hacer una intervención personalizada y ajustada a sus necesidades garantizando una finalización del acompañamiento exitosa.   

En recursos humanos también es necesario replantear y organizar la familia profesional repartiendo roles y trabajando de forma conjunta cómo podría ser el sector sanitario, donde nadie queda excluido y la ayuda alcance un grado de especialización muy destacable. Necesitamos profesionales fuertes, que crean en lo que hacen, que empujen fuerte del sector y no se sientan excluidos por estudiar lo que les gusta. Cuidar a los demás es un orgullo. 

Tenemos un gran reto por delante y es que las familias, las instituciones y la sociedad en general comprendan que nuestros mayores no son menores en su forma de pensar, ni podemos decidir por ellos sin consultarlos. Nos han dado la vida y nos han enseñado lo que sabemos. Tienen voz y necesitan que nos convirtamos en sus mayores amigos. 

 

Texto: Luis Meseguer, Gerente de desarrollo de negocio y Trabajador Social en Tu Mayor Amigo

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