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Normas de limpieza en residencias de mayores

Publicado en Residencia de mayores el 7 abril, 2021

Hoy hablamos de las normas de limpieza en las residencias de mayores, así como de las medidas de higiene que son necesarias adoptar de forma regular en estos centros destinados a personas mayores. La limpieza es un valor que no debemos descuidar, ya que nos brinda una mayor salud y bienestar para todos.

Asegurar que tanto los mayores como sus familiares y los profesionales que cada día cuidan de ellos puedan disfrutar de espacios de atención y convivencia limpios y desinfectados de forma completa, segura y profesional es esencial dentro de cualquier protocolo de limpieza.

Es evidente que cuando visitamos un centro de mayores el orden y la limpieza son algunos indicativos que difícilmente nos pasan desapercibidos, ya que denotan el cuidado, el compromiso y la calidad del centro por preservar la salud, higiene y bienestar de sus usuarios y trabajadores.

Si detectamos que un centro no cuida estos aspectos, estamos ante la primera señal de alerta para desconfiar de sus servicios y calidad asistencial. 

Normas de limpieza en residencias de mayores

Normas de limpieza en residencias de mayores y centros de día

Los profesionales de la limpieza no solo deben ser conocedores del manual de limpieza, los horarios de trabajo, las tareas a realizar y los productos para llevarlas a cabo, sino que deben ser conscientes del perfil del usuario que usa estas instalaciones. Es muy importante, por tanto, que el hogar en el que convive un elevado número de personas mayores, siendo uno de los colectivos de riesgo más alto y vulnerable a infecciones y enfermedades, extreme la seguridad y la higiene en todo momento, manteniendo los espacios comunes, las habitaciones y cuartos de baño, los comedores, los utensilios para cocinar, la ropa de cama y aseo o las superficies libres de gérmenes y olor, limpios y perfumados.  Debemos tener en cuenta que hay que extremar la seguridad e higiene en estos hogares en los que los mayores pasan su día a día y en los que conviven y socializan con personas con diferentes necesidades.

Factores a tener en cuenta en cuanto a la normativa de limpieza en residencias de mayores:

  • Es imprescindible contar con un buen equipo profesional, un procedimiento de limpieza, productos de desinfección idóneos y material suficiente y apto para proteger y protegerse, como es el caso de algunos productos tóxicos y nocivos para la salud.
  • Se debe señalizar en todo momento que se están realizando tareas de limpieza y desinfección, para evitar que los mayores puedan resbalarse o caerse en sus desplazamientos, tropezar con obstáculos en su camino (tales como carritos de limpieza, cubos o bolsas de basura) o exponerse a algún peligro como los productos tóxicos.
  • El deterioro cognitivo y movilidad reducida en personas de avanzada edad hace que algunos de ellos estén más expuestos a sufrir accidentes, a confundir bebidas con productos de limpieza o a usar las instalaciones de forma indebida.
  • A veces, la poca movilidad o coordinación de movimientos en algunas personas mayores provoca que se derramen líquidos y alimentos mientras comen, por lo que una rápida actuación en la limpieza será muy importante para velar por la seguridad de todos los residentes y trabajadores.
  • Cuando se trata de personas mayores, y para evitar infecciones o contagios que pueden transmitirse por vía aérea, es necesarios desinfectar estos espacios en los que pasan el mayor tiempo y ventilar las habitaciones de forma periódica.
  • Algunos objetos de uso habitual en un centro de mayores como son los andadores, sillas de ruedas, sillones y butacas, cuñas, termómetros y colchones, entre otros, deben cambiarse con cierta periodicidad, asegurando en todo momento su mantenimiento y desinfección aunque se trate de un usuario recurrente.

Limpiar y desinfectar: la limpieza en los centros de mayores

Es importante recordar que una buena limpieza no garantiza que el centro esté desinfectado y completamente libre de gérmenes. 

Cuando hablamos de limpieza, pensamos en tareas a las que nos dedicamos de forma periódica (diaria o semanalmente), como quitar el polvo con una bayeta o paño humedecido o eliminar la suciedad que se acumula en superficies, objetos decorativos, pertenencias personales. Con este acto conseguimos disminuir la cantidad de gérmenes que se concentran en superficies, pero no aseguramos su completa eliminación ni reducimos el riesgo de transmisión.

Una vez finalizada la tarea de limpiar, viene el proceso de desinfección, que se lleva a cabo con productos químicos adecuados, y a menudo con el uso de lejía, aunque en el mercado existen limpiadores desinfectantes que no contienen lejía y cumplen la misma función, manteniendo el centro limpio y desinfectado con un agradable aroma. Este paso es esencial en toda normativa de limpieza para garantizar que se acaba con los gérmenes que pueden ser nocivos para la salud de las personas. 

Acorde con el protocolo de limpieza estipulado por cada centro, es recomendable cuando llegan los cambios de estación (invierno-verano) llevar a cabo tareas de prevención y control de plagas para evitar la aparición de insectos, cucarachas, roedores, etc.

Normas de limpieza en residencias de mayores: espacios donde extremar las medidas de limpieza y desinfección

  • Diariamente se debe realizar una limpieza a fondo de las habitaciones, procurando ventilar al menos unos diez minutos, y de algunas superficies como mesas y sillas que pueden mancharse a lo largo del día.
  • Los cuartos de baño privados y de uso público del centro deben desinfectarse a diario (limpieza de superficies, limpieza y vaciado del cubo de basura, etc.).
  • La ropa de cama (juego de sábanas) se debe reponer cada tres días o como mucho una vez por semana, si no hay ningún contratiempo. 
  • Las toallas de ducha y de mano deben ser usadas de forma individual y cambiarse a diario o cada dos días para evitar humedades y enfermedades.
  • Los armarios conviene desinfectarlos cada cierto tiempo, por ejemplo cada cambio de estación, controlando que no haya malos olores o alimentos que a veces olvidamos en bolsillos o bolsos de viaje.
  • Las cocinas y menaje del hogar y los espacios habilitados como comedores deben limpiarse una vez se termine su uso para evitar que se generen bacterias y malos olores en la estancia.
  • Los espacios comunes, los pasillos, los gimnasios, las salas de visitas, la recepción así como el resto de instalaciones deben limpiarse diariamente.
  • Las zonas ajardinadas, huertos comunitarios y espacios al aire libre deben cuidarse y mantener una rutina habitual de limpieza.
  • Lavarse las manos con frecuencia y evitar tocarse la cara, los ojos y la boca es una acción más que nos ayudará a prevenir contagios e infecciones.

Por último, recuerda que la limpieza y desinfección periódica de las instalaciones y mantenimiento de las zonas comunes, así como el trato respetuoso y amable por parte del equipo profesional del centro, son factores que los familiares y usuarios tienen muy en cuenta a la hora de decidirse por un centro u otro para confiar los cuidados de sus personas queridas.

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