Recomendaciones para evitar los golpes de calor en las personas mayores

Publicado en Tercera edad, Salud el 23 agosto, 2020

Las temperaturas se disparan y pueden conllevar ciertos problemas para la salud. El más conocido y habitual es el golpe de calor o insolación cuando nos exponemos de forma prolongada al sol, sobre todo en verano, o realizamos un mayor esfuerzo físico. Por eso, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) difunde sus recomendaciones especialmente para los mayores de 65 años, los que más riesgo corren y son más vulnerables a las altas temperaturas.

Las señales del golpe de calor varían de una persona a otra y son de diferente gravedad. Pueden presentarse en el momento de la exposición o evidenciarse en días sucesivos. Las más comunes son la deshidratación, especialmente en personas que sufren problemas cognitivos o padecen enfermedades crónicas, incluso puede provocar algún fallo multiorgánico.

Otras de las consecuencias de la hipertermia provocada por el calor son erupciones en la piel, quemaduras, calambres musculares, agotamiento, pérdida de conciencia, sequedad en la boca, vómitos y náuseas.

Ante una situación de emergencia, se debe acudir o llamar inmediatamente a los servicios de emergencia. 

¿Cómo se puede prevenir un golpe de calor?

  • Mantenerse siempre bien hidratados: hay que beber mucha agua, zumos, evitando el alcohol o bebidas con cafeína, y tomar fruta fresca para paliar esa sensación de sequedad en la boca o falta de sed.
  • Usar ropa cómoda, ligera y clara, y protegernos la cabeza del sol con sombreros, pamelas o gorras.  
  • Evitar exponerse al sol en las horas centrales del día, que es cuando el calor es más intenso, por ejemplo si queremos salir a dar un paseo, montar en bicicleta o realizar ejercicio físico.
  • Bañarnos o mojarnos con frecuencia. 
  • Llevar una buena alimentación: se recomienda hacer comidas ligeras en verano que ayuden a facilitar la digestión: verduras y hortalizas frescas, ensaladas, pescados, cremas y sopas frías…
  • Mantener la casa fresca y ventilada: además de los sistemas de ventilación habituales, como el aire acondicionado o el ventilador, las plantas actúan como refrigerantes naturales porque absorben el calor y emiten oxígeno.
  • Evitar los lugares cerrados como coches estacionados o locales poco ventilados. 
  • Dormir las horas suficientes, para evitar la fatiga, la ansiedad y mantener un mayor nivel de tolerancia al calor.

Consejos para evitar los golpes de calor en los mayores

Sin embargo, tomar el sol también tiene ventajas muy positivas para la salud, por eso es importante prepararse antes de exponerse. Son conocidos sus aportes de vitamina D en la piel que producen los rayos UV y sus efectos positivos en el cerebro. Además, el sol estimula nuestras defensas y equilibra el colesterol, mejora la autoestima, muy unida a nuestro estado de ánimo, y nos ayuda a conciliar el sueño, entre otros beneficios.

Por tanto, disfrutar del verano y del calor siempre es bueno, pero aplicando el sentido común: estar protegidos y bien hidratados en todo momento.

Consulta todas las recomendaciones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

 

Imagen portada: FreePik.

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