Salud digital y sector sociosanitario: entrevista a Juan Carlos Santamaría de Grupo Init

Publicado en Tecnología el 29 septiembre, 2020

Juan Carlos Santamaría es Director de Comunicación de InitHealth (Grupo Init) y cofundador de Health 2.0 Basque. Ponente y colaborador habitual en diferentes eventos y congresos internacionales, es el único español que figura en la lista de los Top 25 influencers en tecnología sanitaria de toda Europa, según el informe de Sifted, publicación de The Financial Times.

Con Grupo Init lleva más de 9 años acompañando a sus clientes en el diseño y desarrollo de soluciones tecnológicas e innovadoras, en el ámbito de la salud y los negocios digitales, y como cofundador de Health 2.0 Basque -junto a Gonzalo López, Director de Desarrollo de Negocio de Grupo Lanit y Blanca Usoz, Coordinadora de Salud Laboral de Grupo Eroski-, promueven el emprendimiento y el uso de las nuevas tecnologías dentro del ecosistema de salud en Euskadi.

Hablamos con él para que nos acerque su punto de vista sobre los retos y tendencias en el sector sociosanitario, el uso de la tecnología y las nuevas oportunidades de negocio.

Juan Carlos Santamaría

¿Cuáles son los retos inmediatos y tendencias a los que se enfrenta el sector sociosanitario en la actualidad y las líneas de acción en la que estás trabajando dentro de este ámbito?

La crisis y el confinamiento derivados de la Covid-19 nos han hecho reflexionar de forma rápida sobre cómo está el sector sociosanitario. Hemos visto muchas noticias, también malas, en televisión relativas a la situación de las residencias y eso ha provocado que haya que replantearse todo el modelo asistencial.

Desde Grupo Init llevamos 14 años pensando en todo lo que puede aportar la tecnología a todos los ámbitos de la salud: desde hábitos de vida saludable a la etapa final de vida; por tanto, todo el mundo sociosanitario debe formar parte de esa órbita de innovación a través de la tecnología, poniendo a las personas en el centro.

Veo que, a veces, se asocia tecnología e innovación por ejemplo a las residencias para mayores en temas de marcaje de ropa y suministros, códigos QR o herramientas de gestión para médicos, enfermeras y el personal asistencial, pero creo que hay carencias en cuanto a tecnología que facilite la vida de las personas mayores en residencias o bien a domicilio, permitiendo retrasar así el ingreso en un centro.

Abarcamos, por tanto, todo ese abanico de tecnología desde hábitos de vida saludable antes de llegar a necesitar la asistencia presencial de un cuidador. Y aquí entraría todo el concepto amplio de la Silver Economy (economía plateada), que cubriría la franja de edad que va desde los 55 años y que puede empezar, incluso, en las empresas que lleven a cabo planes de vida saludable en sus trabajadores, fomentando el envejecimiento activo que vendrá después.

Ante el nuevo escenario que se nos presenta, ¿cuál crees que es el papel de la tecnología y por qué los agentes y profesionales del sector sanitario deberían apoyarse en ella para hacer frente a estos retos? 

La tecnología no tiene que ser un fin en sí mismo, sino que tiene que ser una herramienta para mejorar la vida de las personas. Hay que poner a las personas (usuario/ residente/ paciente) en el centro de todo y ver cómo le va a ayudar a mejorar.

Las empresas tecnológicas tenemos que ver cuál va a ser nuestra propuesta de valor para aquel que va a beneficiarse de esa tecnología, ya sea una administración pública, una aseguradora, un grupo de residencias o un prestador de servicios sociosanitarios a domicilio, pero pensando siempre en la persona que lo va a usar y de qué manera va a mejorar su vida.

¿Cuáles son los principales beneficios de la Inteligencia Artificial (IA) y el Big Data en la sociedad y cómo repercute en la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores y dependientes?

La Inteligencia Artificial y el Big Data tienen claros beneficios en la sociedad. Permiten reconocer patrones, detectar desviaciones con el análisis de datos que proporciona el Big Data y anomalías que salgan de ese rango; y, por supuesto, detectan la probabilidad de que algo pueda ocurrir a futuro en función de datos que se están dando ahora.

Hay ciertas reticencias con la IA en algunos sectores, no solo por parte del público final sino también de algunos profesionales sanitarios, por tanto ese avance de la tecnología depende también de las experiencias previas de esos profesionales con la IA, de los prejuicios que tengan con respecto a la transformación digital y la automatización. Sin embargo, considero que la labor de todos los actores que estamos en este mundo de la tecnología es ayudar a su divulgación.

En esa línea, soy socio del Observatorio del Impacto Social y Ético de la IA (OdiseIA), en el cual lo que hacemos es crear un espacio de pensamiento, de debate y de acción, sin ánimo de lucro, con diferentes profesionales de empresas, universidades e instituciones. Velamos por el buen uso de la Inteligencia Artificial. No solo hacemos una reflexión sino que nos mantenemos activos para que se impulse y extienda de una manera responsable.

Cuando surgió Internet nos vino de golpe, no hubo una reflexión como sociedad. Ahora creo que todavía estamos a tiempo de hacer una reflexión de cómo tiene que ser el impacto ético de la IA en nuestras vidas, y en concreto con toda la parte relacionada con la salud.

Desde tu experiencia, ¿están surgiendo más empresas de atención domiciliaria? ¿A qué crees que se debe este auge? ¿Se está retrasando el ingreso en las residencias?

En los últimos meses he detectado un incremento notable de empresas que prestan servicios de atención domiciliaria. También noto más inquietud y celeridad en desarrollar soluciones tecnológicas que ayuden a prestar esos servicios a domicilio para retrasar el ingreso en las residencias y para dar un mejor servicio al propio usuario, a los familiares, a los cuidadores y al resto de prestadores.

¿Qué inversión tecnológica debería plantearse una residencia en el corto y medio plazo? 

Lo primero de todo es analizar las necesidades y carencias con las que se encuentran las residencias, para después elaborar el MPV (mínimo proyecto viable o producto mínimo viable) y validarlo antes de su lanzamiento y uso por parte de los usuarios. Solo desde el análisis previo de las urgencias y necesidades inmediatas podemos empezar a trabajar en este ámbito y dar con la tecnología más adecuada.

¿Cómo ha sido vuestra evolución y qué trabajo desarrolláis en InitHealth?

InitHealth es la plataforma tecnológica para la gestión remota de la salud que permite diseñar soluciones personalizadas mediante la creación y seguimiento de planes de salud (care planes) individualizados o colectivos y la integración de módulos de servicios. 

Empezamos a trabajar en 2012 con clientes del sector seguros con los cuáles había un vínculo muy asociado al concepto affinity, como una mejora de la propuesta de valor añadido en los seguros de salud. Posteriormente, hemos colaborado con varias compañías en la creación de nuevos productos aseguradores, tanto en la rama de salud como de vida, y cómo a través de nuestra tecnología se pueden crear productos que vinculan la prima del seguro con hábitos de vida saludables, como la medición de pasos o las horas de sueño. 

También contamos con muchos casos de éxito en implantaciones en grandes corporaciones dentro del ámbito de los recursos humanos, por ejemplo para llevar a cabo hábitos de vida saludable desde el portal del empleado. Y, por supuesto, hemos lanzado múltiples proyectos dentro del sector sanitario en la gestión de cuidados a domicilio, con soluciones concretas para residencias de mayores o con la participación en proyectos europeos, por ejemplo en tecnología para la recuperación de pacientes que han sufrido un ictus.

¿Por qué es importante encontrar vías de colaboración con diferentes agentes sociales y empresariales que trabajan por el bien común?
Podemos ser muy listos y expertos en un ámbito, pero no tenemos la varita mágica para ser los mejores en todo. Por ello, la colaboración es obligatoria y en cantidad de proyectos nos presentamos conjuntamente con entidades más grandes o más pequeñas que nosotros, que prestan servicios y tienen más experiencia. 

Cuando nos piden un chat médico en inglés para extranjeros que viajan o una pulsera que mide la frecuencia cardíaca, colaboramos con diferentes fabricantes o empresas para cubrir estas necesidades. O si nos solicitan una cita online, trabajamos con la integración con otros sistemas externos. La colaboración, por tanto, es esencial y todos ganamos con ello.

¿Cómo has llegado a ser reconocido por The Financial Times como uno de los 25 influencers más destacados en tecnología sanitaria de Europa?

Sinceramente, he llegado un poco por obligación. Uso las redes sociales -Twitter en concreto desde 2016 con un enfoque de negocio B2B entre empresas -aseguradoras, grandes corporaciones- para el Grupo Init en el que trabajo y les brindamos servicio desde nuestra plataforma de salud y bienestar InitHealth

A través de estas colaboraciones con diferentes asociaciones, por ejemplo ANIS (Asociación Nacional de Informadores de Salud), DirCom (Asociación de Directivos de Comunicación), como socio del Foro Vasco de Electromedicina y cofundador junto a Gonzalo López y Blanca Usoz de Health 2.0 Basque para fomentar el emprendimiento de salud digital en Euskadi, he compartido muchas noticias y eventos, y toda esta participación me ha llevado a este reconocimiento.

 

www.inithealth.com

 

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